Sermón- Archibasílica de Letrán

Publicado el 6 de Noviembre del 2008 en Sermones

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Hoy celebramos la fiesta de la Archibasílica del San Salvador, o de Letrán; La madre y cabeza de todas las Iglesias del mundo, ya que es la Catedral de Roma, la sede del Sumo Pontífice, el sucesor de San Pedro, la sede entonces de su poder universal sobre cada uno de los obispos y fieles de la Iglesia, y la sede de su autoridad doctrinal infalible, la garantía de la voz de Cristo, quien le prometió a sus apóstoles, “El que os escucha a mi escucha,” y donde encontramos las llaves para atar y desatar los cielos para nuestra salvación o condenación.

Esta Iglesia fue un regalo del Emperador Constantino el Grande al Papa Silvestro. Y allí se conserva su pila bautismal, en la cual el emperador del mundo y su imperio se sometieron  al Rey de los cielos y de la tierra. Es entonces un recuerdo del nacimiento de la Cristiandad, la entronización de los derechos de Jesucristo y la Iglesia romana sobre todo poder humano. Pues es un día de recordar nuestra identidad como católicos romanos. Una identidad que sentimos en nuestra liturgia romana en la lengua romana- latín.

Aunque el concilio Vaticano II, dando más libertad al uso del vernáculo, dijo que el uso de latín debe ser preservado en los rito latinos, para muchos la reaparición de una misa en latín es un ‘shock’ a los sentidos. ¿Cómo podemos entender el valor de este uso antiquísimo del latín? El Papa Juan XXIII dijo que los dotes del latín corresponden a la naturaleza y la misión de la Iglesia. “En efecto, la lengua latina es por su naturaleza perfectamente adecuada para promover cualquier forma de cultura en cualquier pueblo: no suscita celos, se muestra imparcial con todos, no es privilegio de nadie y es bien aceptada por todos. Y no cabe olvidar que la lengua latina tiene una conformación propia, noble y característica: un estilo conciso, variado, armonioso, lleno de majestad y de dignidad que conviene de modo singular a la claridad y a la gravedad.” “En efecto, la Iglesia, al abrazar en su seno a todas las naciones y al estar destinada a durar hasta la consumación de los siglos, exige por su misma naturaleza una lengua universal, inmutable, no popular.”

Quisiera recordarles siempre que la misa es más que una plática, más que meras palabras dirigidas a Dios. Es una experiencia total, un encuentro con Dios, envuelto en misterio; una experiencia de todos los sentidos- de olores celestiales, colores, sonidos de campanas, que se le pueden llamar la voz de Dios, la música sagrada del canto gregoriano, que tiene su origen en el antiguo testamento, el silencio- la alabanza más noble que explica la incomprensibilidad y la majestad absoluta de Dios. En este sentido el uso del latín trae una experiencia de nuestra relación con los santos romanos a través de los siglos que formaron nuestro rito y nuestra cultura, y un sentido de universalidad, de unión todos con católicos a través del mundo occidental quienes preservaron este idioma común, y al mismo tiempo consagrado.

El Papa Benedicto XVI, como sus predecesores, nos ha invitado a todos los católicos que aprendamos las oraciones y cantos comunes en latín, algo práctico para las reuniones internacionales, porque ahora más que en otro tiempo, tenemos este contacto internacional por los medios de comunicación. Pero de veras hay muchas razones, y más que sólo para la liturgia. El latín tiene una importancia para conocer nuestra cultura occidental, la literatura clásica, el idioma castellano, las enseñanzas de la Iglesia en su sentido preciso, et cetera, et cetera. De veras, hemos perdido mucho en la revolución de cultura y educación en los últimos 50 años, y vemos una pérdida de cultura en general, y una nueva barbarie ahora está entrando. Es difícil de comenzar en cero. Por eso la Santa Madre Iglesia toma en cuenta la utilidad del uso del vernáculo en su ministerio a la gente, y nosotros proveemos traducciones de la Misa. Pero siempre debemos tener la presunción de que nuestros padres sabían más, y debemos hacer un esfuerzo para adapatarnos a la tradición litúrgica y no a la liturgia de nuestro gusto, ya que no somos tan santos, y nuestros gustos no son siempre tan nobles. Este es nuestro espíritu católico, un espíritu universal, que busca una unidad con todos, pasados y presentes, en la Iglesia de Pedro y Pablo, León Magno, Gregorio Magno, Pío V, y Benedicto XVI. Así concluye el Papa Juan XXIII, “la lengua latina, a la que podemos verdaderamente llamar católica por estar consagrada por el constante uso que de ella ha hecho la Sede Apostólica, madre y maestra de todas las Iglesias, debe considerarse un tesoro … de valor incomparable, una puerta que pone en contacto directo con las verdades cristianas transmitidas por la tradición y con los documentos de la enseñanza de la Iglesia; y, en fin, un vínculo eficacísimo que une en admirable e inalterable continuidad a la Iglesia de hoy con la de ayer y de mañana.

AMDG

 

Escrito por Padre Romo

Un comentario to “Sermón- Archibasílica de Letrán”

  1. Padre Pedro comentó:

    ¡Viva el Papa Benedicto XVI!
    Gracias a Dios por la presencia de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro en Mèxico.

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