Epifanía
Publicado el 12 de Diciembre del 2008 en General
Levántate y resplandece, que ya se alza tu luz, y la gloria del Señor alborea para ti
Ya que la mayoría de Uds. no estarán presentes el 6 de enero. Me gustaría predicar antemano sobre la fiesta de la Epifanía hoy, porque es una de las más grandes en el rito romano, y dicen muchos autores que fue el mismo día en que nuestro Señor fue adorado por los magos, y bautizado en el Jordán. La Navidad es la entrada de Jesucristo en el mundo, del seno de la Virgen Madre, y la Epifanía es la manifestación de su venida al mundo. En su nacimiento, no escuchamos de nadie más que unos pastores israelitas. Pero luego vienen los magos, los gentiles de afuera, que llegaron por una estrella para adorar, y divulgar las noticias del nuevo Rey de los reyes, a quien subordinaron su reino y su vida natural.
Y la estrella que guió los magos a Belén para nosotros, gentiles también, existe todavía, y más iluminadora- que es la estrella de la fe. Pensamos de la fe a veces como una colección de doctrinas, pero tenemos que recordar primero que es un don de Dios, un poder en nuestra alma, que nos hace partícipes de la mente divina de Dios, un poder que toca a los misterios de la vida íntima de la Santísima Trinidad. Y por eso es muy muy sencilla, ya que tiene un objeto, Dios revelando. Y por consecuencia consentimos a las verdades de la fe, al Credo, y a las enseñanzas de la Iglesia, por una razón- porque Dios las ha revelado. Y si negamos un articulo de la fe, perdemos todo, porque creemos en lo demás porque nos gustan, o estamos de acuerdo, pero no porque Dios lo ha dicho, La Verdad que no puede mentir.
Hay millones de pruebas para la fe, que la razón humana puede descubrir como un motivo razonable para aceptar la fe católica, que ponen nuestra fe más allá de toda duda fundada, y la Iglesia nos enseña que, quiso Dios que a los auxilios internos del Espíritu Santo se juntaran argumentos externos de su revelación, a saber, hechos divinos y, ante todo, los milagros y las profecías que, mostrando de consuno luminosamente la omnipotencia y ciencia infinita de Dios, son signos certísimos y acomodados a la inteligencia de todos, de la revelación divina [Can. 3 y 4]. Por eso, tanto Moisés y los profetas, como sobre todo el mismo Cristo Señor, hicieron y pronunciaron muchos y clarísimos milagros y profecías
Pero estas pruebas no toman el lugar de la fe, que a pesar de las millones de pruebas al fin descansa solamente sobre el puro motivo que es Dios que habla. Así no tomamos refugio en la mera razón, sino mas en Dios que nos despega de la confianza en nosotros mismos, y motivos naturales, Así era para los magos, quienes veían el milagro de la estrella, pero lo siguieron sin conocer a donde los guiaba, confiando en el Dios del milagro. Así es la analogía, dice el reverendo y muy estimado Padre Garrigou-Lagrange, “La fe siendo oscura nos ilumina como la noche, la cual aun acercándonos con tinieblas, nos permite ver las estrellas y por medio de ellas la profundidad del firmamento. Para ver las estrellas, el sol tiene que esconderse, y la noche comenzar. Maravillosamente en la oscuridad de la noche vemos aún más lejos que en el día. Vemos aun las estrellas más lejos que nos revelan la inmensa extensión de los cielos.” Obscure faith enlightens us somewhat like the night, which, though surrounding us with shadows, allows us to see the stars, and by them the depths of the firmament. There is here a mingling of light and shade which is extremely beautiful. That we may see the stars, the sun must hide, night must begin. Amazingly, in the obscurity of night we see to a far greater distance than in the day; we see even the distant stars, which reveal to us the immense expanse of the heavens.
Así nos purifica la fe, dice Santo Tomás “Para quedar desasidos del apego a las cosas sensibles y elevarse a Dios, la primera cosa necesaria es la fe en Dios; la fe es el principio fundamental de la purificación del corazón, que nos libra del error, y la fe viva, junto con la caridad, completa esta purificación.” ¿Y cómo podemos purificar la mente practicamente? Por medio del estudio y la contemplación de las verdades. Una contemplación que al principio consiste en varias consideraciones, pero al fin se queda en una contemplación sencilla, muy lejos de razones, y pruebas, como tenían la Santísima Virgen, San José, y los Magos, miraban al Dios encarnado, con una mirada fija, encantada y sencilla.
Los peligros a nuestra fe son la herejía, que viene por la ignorancia y la lectura de libros malos. Pero aún más en nuestro tiempo por un sensualismo, que destruye, no sólo la doctrina, sino más el hábito adentro, que surge, que tiende al cielo, que desea saber de Dios. Es una vida de la fe muerte, que existe, pero sólo para recordarnos que tenemos ir a confesarnos cuando nuestros pecados nos hacen sentir muy mal. Es la persecución aquí, hoy día. La gente no están juntándose a las sectas tanto como viven una vida sensual, y no saben su doctrina, sus oraciones, el acto de contrición, lo que es un pecado, porque no quieren. Viven en este mundo y para este mundo, que quita el deseo de ir al cielo. Y no podemos hablar de una ignorancia invencible cuando es de veras vencible; cuando nadie estudia por flojera y sólo se ocupa de cosas mundanas. No tenemos excusas para la pereza. Qué sea entonces nuestro buen propósito del año nuevo estudiar la fe, y como los magos vivir la fe. Porque hay católicos, con la fe, que están quemandose en los fuegos eternos del infierno. La fe sola no basta. “No descuidemos salvación tan grande, antes bien, mirando al autor y consumador de nuestra fe, Jesús, mantengamos inflexible la confesión de nuestra esperanza.”












Deja tu comentario